Toma de Posesión del Nuevo Párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Paz

San Juan de Lurigancho, 16 de febrero del 2025 – En un ambiente de fe y comunidad, la parroquia Nuestra Señora de la Paz, ubicada en San Juan de Lurigancho, celebró la toma de posesión de su nuevo párroco, el Padre Raúl Pariamachi sscc. La ceremonia fue presidida por Monseñor Jorge Enrique Izaguirre Rafael, CSC, Obispo de la Diócesis de Chosica, quien destacó la importancia de la renovación pastoral y el compromiso con la misión evangelizadora.

Durante su mensaje, Monseñor Izaguirre expresó su gratitud por la labor de quienes han sido parte del crecimiento de la comunidad parroquial y enfatizó que la Iglesia es una construcción viva conformada por los fieles: «Podemos tener un templo hermoso, pero si no hay una comunidad viva, no tiene sentido. Invertimos en la comunidad de fe, en las personas que con sus dones edifican la Iglesia que Dios quiere».

El Obispo también se refirió a la importancia de los cambios dentro de la vida parroquial como un signo de crecimiento y renovación: «Todo cambio es saludable. La comunidad se enriquece con nuevos liderazgos, con diferentes carismas y énfasis. La Iglesia aprovecha estos momentos para revitalizarse y seguir adelante con su misión».

En su intervención, Monseñor Izaguirre dio la bienvenida a nuestro hermano Raúl Pariamachi, destacando su compromiso con los más necesitados y su fuerte vocación de servicio: «Conozco a Raúl desde hace muchos años y sé de su calidad humana y sacerdotal. Su compromiso con los pobres y necesitados es firme, y estoy seguro de que pondrá sus talentos y experiencia al servicio de esta comunidad».

La celebración estuvo acompañada de momentos de oración y reflexión en torno a las lecturas bíblicas, resaltando el llamado a la confianza en Dios y a la meditación constante de su Palabra como base del ministerio sacerdotal. «Lo primero que se requiere de un párroco es que sea un hombre de Dios, de oración, que medite su Palabra para poder comunicarla con verdad y entusiasmo a su pueblo», afirmó el Obispo.

Con la llegada Raúl, la Parroquia Nuestra Señora de la Paz inicia una nueva etapa en su caminar pastoral, con la certeza de que la fe y el compromiso comunitario seguirán siendo los pilares fundamentales de su misión evangelizadora.

Durante su mensaje al público, nuestro hermano Raúl Pariamachi expresó: «He sido feliz y el padre Damián, el misionero de Molokai, hermano nuestro que murió leproso allá en esa isla, decía que era el misionero más feliz del mundo. Salvando las infinitas distancias, ya me siento el párroco más feliz del mundo.»

Asimismo, agradeció a Monseñor Jorge por la confianza depositada en él, al padre Franklin Astorga, Superior Provincial, por su apoyo, y a la comunidad parroquial por su cálida acogida. «Voy conociéndolos de a poquitos, con toda su riqueza. Nosotros los sacerdotes estamos simplemente al servicio de una comunidad que nos precede y que nos sucederá», añadió.

El párroco también reconoció la labor de quienes le antecedieron en este servicio: «Quiero también agradecer a todos los sacerdotes que fueron párrocos aquí, a los de mi Congregación: el padre Paulino, el padre Sixto, el padre Pedro. Somos una comunidad de hermanos, seis en total: cuatro sacerdotes y dos diáconos.»

<p<Con emoción, dedicó unas palabras a su familia y amigos presentes en la celebración, recordando su propia trayectoria de fe y su anhelo de contribuir con su «granito de arena» para que la parroquia continúe siendo una iglesia sinodal: «Yo vengo a incorporarme a una comunidad viva, y voy a poner mi granito de arena para que ésta sea, como hemos dicho hace una semana, una iglesia sinodal, una diócesis sinodal, una parroquia sinodal.»

El acto concluyó con un compromiso de unidad entre la comunidad parroquial y su nuevo párroco, reafirmando la misión de ser una Iglesia viva y presente en la realidad de su pueblo. Monseñor Izaguirre animó a los fieles a apoyar y acoger al nuestro hermano Raúl en esta nueva etapa, fortaleciendo los lazos de fraternidad y servicio.