Presencia de la Congregación en el Perú

La presencia de los hermanos de los Sagrados Corazones en el Perú comenzó en 1885, con la fundación de la primera comunidad en Lima y la restauración de la iglesia de Santa María Magdalena, actual parroquia Sagrados Corazones “La Recoleta”. Poco después se creó el Colegio de los Sagrados Corazones La Recoleta, donde poco después el P. Jorge Dintilhac sscc impulsó la fundación de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con los años, la Congregación extendió su labor a través de las parroquias y misiones, destacando la misión en la prelatura de Ayaviri, donde Mons. Luciano Metzinger sscc, Mons. Luis Dalle sscc y numerosos religiosos llevaron el Evangelio a los pueblos andinos empobrecidos y golpeados por la violencia.


 

Presencia de la Congregación en Ecuador

La presencia de la Congregación en Ecuador se remonta a 1862, cuando los primeros religiosos llegaron a Quito como capellanes de las hermanas de los Sagrados Corazones. Conflictos políticos obligaron a los hermanos a abandonar el país en 1905. Regresaron en 1948, invitados por las hermanas, con el P. Luis Charles Albisser sscc y el P. Albert Goovaerts sscc, a la cabeza de un grupo de seis misioneros; este año se considera el inicio formal de su presencia en el país. En 1949 se puso la primera piedra de la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en Quito, erigida como parroquia en 1961 bajo el P. Albisser como primer párroco.

Presencia de la Congregación en Colombia

La Congregación llegó a Colombia en enero de 1962, con el P. Adalberto Vanfrachem, quien inició su labor como vicario en Bogotá y ese mismo año recibió a su cargo la parroquia San Mateo. Pronto se sumaron otros religiosos belgas, y en las décadas siguientes la Congregación asumió parroquias y obras en Bogotá, Medellín, Cali y Cartago. 

Creación de la Provincia Andina

Mediante decreto del Superior General, en el año 2017 la Congregación emprendió un proceso de renovación y fortalecimiento al decidir la unificación de las comunidades presentes en Colombia, Ecuador, Puerto Rico y Perú en una sola Provincia. Esta decisión, fruto del discernimiento y la visión misionera, respondió al deseo de consolidar la comunión, optimizar los recursos y potenciar la presencia evangelizadora en cada país. De este modo, la nueva Provincia se proyecta como un espacio de encuentro, esperanza y testimonio, capaz de responder a los desafíos actuales con fidelidad, creatividad y renovado entusiasmo misionero.